Tal vez tengas un pequeño negocio y quieras convertirlo en mediano, una gran idea para asegurar tu futuro o unos números que empiezan a tomar tonos rojizos en el libro de contabilidad de tu empresa. Tal vez necesitas una ayuda y piensas en algo barato, rápido y cómodo. Tal vez piensas en las redes sociales. Pues piensa también que tal vez te estés equivocando. Las redes sociales no salvarán tu negocio. No lo harán crecer. No son para eso. Si un experto en Social Media te dice que tiene la llave del éxito y que lo dejes todo en sus manos, busca a otro más experto.

Empecemos por el hecho de que si aún no estás en Internet, si no tienes al menos una página de Facebook o una cuenta de Twitter, deberías espabilar. Aunque no es grave, porque la verdadera clave del éxito en tu pequeño negocio eres tú, la forma en la que tratas con tus clientes y la manera que tienes para vender tus productos. Si eres un desastre en todo eso y lo piensas seguir siendo, no te gastes el dinero en Social Media. Porque sólo cuando eso funciona en tu empresa las redes sociales exhiben todo su sentido y abren un mundo de nuevas posibilidades que –entonces sí– te pueden hacer crecer. Pero –¡OJO!— no pienses que los ingresos se multiplicarán por tres o por cuatro, sino que la fidelidad de tus clientes, tu imagen de marca y los altavoces de promoción te harán crecer. ¿Piensas que una empresa sólo crece aumentando beneficios? Pues, insisto, no buscas un experto en Social Media, buscas un broker.

Los datos están ahí: antes de la aparición de las redes sociales un 50% de las nuevas aventuras empresariales se cerraban antes de los cinco primeros años de vida. ¿Y después de los Social Media? Pues lo mismo. Nada ha cambiado, pese a contar con estas nuevas herramientas.

He leído en ocasiones que el Community Manager de una empresa debe ser algo así como una mosca cojonera que cambie a la empresa en la manera en la que trata a sus clientes, vende sus productos y se vende al mundo. En mi opinión, esto es un error. El responsable de las redes sociales debe hacer eso, gestionar las redes sociales, proponer y realizar campañas y toda una serie infinita de tareas en la que no encuentro por ningún lado la de gestionar la empresa por la que ha sido contratado. Las redes sociales son solo un canal más. Una extensión de la sonrisa que exhibes tras el mostrador. Pero si no hay sonrisas a un lado y otro del mostrador, no esperemos que te las proporcione una página en Facebook. Por muy bueno que sea el Community Manager.

Así que, si tienes un negocio y quieres entrar en el fascinante mundo de las redes sociales esta son, y no otras, las dos preguntas que te debes hacer antes de tomar la decisión:

a. ¿Me hace ilusión tener en Internet una comunidad de clientes en acto y en potencia a los que brindarles la oportunidad de conocernos más y mejor?

b. ¿Me traerá algún beneficio extender a Internet la forma en la que ya me relaciono con mis clientes?

Si la respuesta a ambas preguntas es sí, entrar en las redes sociales será una de las mejores decisiones que tomes para tu negocio. Y, aunque no genere colas en la puerta de tu tienda, los clientes que te sigan en internet y que acudan –ya sean nuevos o antiguos– te sentirán más cercano y te conocerán mejor. Y eso, por cierto, es dinero. Aunque a la larga, sin milagros.

Fotografía por cortesía de Jason A. Howie